Y Sol no dejó de brillar... Ni en el último adiós
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Y Sol no dejó de brillar... Ni en el último adiós

 

Oaxaca, Oax.- Ella no estaba para tomar la foto, le tocó la mala fortuna de ser la protagonista de un mal episodio. Sus compañeros y compañeras de batalla la acompañaron en su último adiós.

Ella era María del Sol Cruz Jarquín, la fotografa y comunicadora, joven de 27 años de edad, hija de la reconocida periodista Premio Nacional, Soledad Jarquín Édgar.

"Sol" como muchos la llamaban fue asesinada la madrugada del sábado 2 de junio cuando acompañaba a la candidata del PRI, Pamela Terán Pineda, estaba comisionada por el Secretario de Asuntos Indígenas, quien renunció al cargo un día después de los hechos.

Hoy, a dos días de su muerte fue enterrada en el panteón general, donde el llanto, el dolor, la rabia e impotencia de familiares, amigos y amigas estuvieron presentes mientras la despedían.

La recordaron como la joven inquieta, que no se detenía ante ningún obstáculo que la vida le pusiera. Su vida, lo que tanto apreciaba le fue arrebatada de golpe ante la inseguridad que se vive en uno de los municipios de Oaxaca, Juchitán de Zaragoza, donde antes sólo había fiesta y cultura.

Para su madre, Soledad Jarquín, no había una niña tan entusiasta y llena de amor por sus semejantes como ella, una joven que a su corta edad sabía de las causas y llevaba alimentos al hospital civil para familiares de enfermos.