Paraguay elige Presidente; dos conservadores se disputan el trono
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Paraguay elige Presidente; dos conservadores se disputan el trono

 

Mario Abdo, del gobernante Partido Colorado, y Efraín Alegre, de la Gran Alianza Nacional Renovada, se oponen a la igualdad de género y al aborto. Horacio Cartes deja un país en expansión, pero con altos índices de pobreza y corrupción


ASUNCIÓN.


Más de cuatro millones de paraguayos eligen hoy a su próximo presidente y sólo dos fórmulas se perfilan con posibilidades de éxito: la del gobernante Partido Colorado, con Mario Abdo, y la de la Gran Alianza Nacional Renovada (GANAR), con Efraín Alegre.


El ganador, quien estará al mando por cinco años y sin posibilidad de reelegirse, sucederá a Horacio Cartes, quien debe entregar la Presidencia el próximo 15 de agosto.


Igualmente, las encuestas son tan disímiles que sólo agregan más interrogantes: la consultora de Francisco Capli otorga 53.1 por ciento a Abdo y 22.1 a Alegre, mientras que la encuestadora internacional TCI Research da 47.5 a Alegre y 42.4 a Abdo.


Además de presidente y vicepresidente, en los comicios serán elegidos 45 senadores, 80 diputados, 17 gobernadores departamentales y 18 legisladores del Parlasur (Parlamento del Mercosur).


LOS RETOS


Ambos candidatos dieron a conocer propuestas de gobierno similares con énfasis en la necesidad de captar inversiones extranjeras para generar empleo en un país que, pese a haber sido en los últimos años uno de los que más creció en la región, tiene una tasa de pobreza de 28.9% y un desempleo de 8.3%, según la estatal Dirección de Estadísticas y Censo.


De acuerdo con la organización no gubernamental Oxfam Intermón en Paraguay, cuya economía está basada en la actividad agropecuaria, 2% de los propietarios acumula 80% de las tierras.


No obstante, las encuestas demuestran que lo que más preocupa al electorado es la corrupción (27.5 por ciento, doce puntos porcentuales por delante de la salud, según la consultora Ati Snead).


Las largas listas de empleados públicos beneficiados por el clientelismo político, la connivencia entre funcionarios y líderes narco y la falta de independencia de los jueces son secretos a viva voz en Paraguay.


El progreso sólo es viable con un Poder Judicial independiente y valiente”, remarcaron una y otra vez Abdo y Alegre durante el debate televisado del 15 de abril.


DIFERENCIAS


Según la organización no gubernamental Japoli –que monitoreó la campaña electoral– Abdo Benítez logra una fuerte valoración en sus propuestas para aumentar la inversión en educación al equivalente a 7% del producto interno bruto y duplicar la cantidad de unidades públicas de atención sanitaria hasta cubrir al menos 80% del territorio nacional.


Pero su anuncio de que mantendrá en el norte del país a los militares, policías y agentes antidrogas para

luchar contra la guerrilla ha sido cuestionado por los electores.


Alegre buscará por segunda vez conquistar la primera magistratura luego de ser derrotado por Cartes en 2013.


El eje principal del programa gubernamental de este último es la disminución del precio de la electricidad para los hogares y la revisión de los tratados bilaterales con Argentina y Brasil por la explotación y administración hasta 2023 de las plantas hidroeléctricas Yacyretá e Itaipú, sobre el río Paraná.


MACHISMO


Los dos conservadores también se adhirieron a los programas de ProVida, una organización no gubernamental apoyada por la Iglesia católica que se opone al cambio de sexo, la igualdad de género, la educación sexual en las escuelas y la interrupción del embarazo. En Paraguay el aborto sólo está permitido cuando existe riesgo para la vida de la mujer gestante.


Sin embargo, Abdo Benítez manifestó que “la garantía de un buen gobierno es tener a mujeres como compañeras de trabajo”.


Su esposa Silvana López Moreira, quien había mantenido un bajo perfil durante la campaña, se quejó públicamente por la falta de protagonismo de las mujeres en Paraguay y sostuvo que no son valoradas “ni en puestos de trabajo ni en el cobro de salarios con relación a los hombres”.


La cultura machista de Paraguay ha impedido hasta ahora el acceso de las mujeres a espacios de poder y el Congreso ha evitado debatir un proyecto de ley para que en ambas cámaras del

Congreso haya igual proporción de legisladores masculinos y femeninos.


Es escasa la incorporación de mujeres en la vida política y pública. Tenemos apenas 20% de presencia femenina en el Parlamento”, se quejó Lilian Soto, candidata a senadora por el movimiento Kuñá Pyrendá (Plataforma mujer, en idioma guaraní).


Amnistía Internacional difundió una carta abierta a los aspirantes a jefe de Estado en la que reclamó una ley “para prevenir, erradicar y castigar toda forma de discriminación, incluyendo por motivos de orientación sexual e identidad de género”.


Por su lado, la Dirección de Estadísticas y Censo informó que las mujeres ganan 24% menos que los hombres por el mismo trabajo.


IMPOPULARIDAD


El presidente saliente, Horacio Cartes, es ahora candidato a senador y se postula como número uno de la lista de su partido Colorado, aunque la oposición ha advertido que lo boicoteará y no permitirá que se juramente.


Su postulación fue avalada por la Corte Suprema de Justicia, pese a que la Constitución establece que los jefes de Estado serán senadores vitalicios (con voz pero sin voto) al terminar su mandato.


Cartes se dejó arrastrar por aduladores que lo llevaron a asumir una conducta censurable, que lo lleva a terminar su mandato con 70% de impopularidad”, comentó Francisco Capli, director de la empresa de sondeos First Analisis y Estudios.


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