A la caza de votos

Ernesto Reyes


Con la salida, aparentemente digna, que le dio al otrora poderoso Miguel Ángel Osorio Chong al frente de la Secretaría de Gobernación, dependencia que tiene en sus manos el manejo de la política interior y la seguridad del país, a fin de que siga defendiendo el proyecto priista ahora desde una curul en el Senado, Enrique Peña Nieto pone en manos de políticos muy cercanos a su entorno un área fundamental para mantener la gobernabilidad del país.

Con la herencia de 96 mil homicidios dolosos durante toda su gestión al frente del Sistema Nacional de Seguridad, más el incremento de la violencia en 12 entidades, tranquilamente y sin autocrítica alguna o poder que lo llame a cuentas, Osorio se va a rumiar su frustración por no haber sido elegido candidato del PRI a la presidencia de la República. Pero si finalmente pierde Meade, como todo parece, va a tener la satisfacción de haber sido, paradójicamente en su momento, el priista mejor posicionado para asumir tal condición, solo que su cercanía con el Partido Encuentro Social, aliado ahora de López Obrador acabó con sus aspiraciones y terminó alejándolo del círculo íntimo de Peña.

Si alguien creía que el grupo Atlacomulco había desaparecido, con el arribo de Alfonso Navarrete Prida a la SEGOB, del montielista, Manuel Cadena, como Subsecretario de Gobierno y de Alberto Bazbaz al frente del CISEN, (la inteligencia en manos de un ex procurador mexiquense que no pudo encontrar a una niña resbalada de su propia cama en Huixquilucan, hace 7 años) no hay duda de que en la recomposición del gabinete prevalece el interés de Peña por mantener directamente el control, aunque los nombramientos no resulten tan afortunados. Además, Bazbaz no ha salido nada bien del encargo reciente de investigar y combatir el lavado de dinero en el país a través de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Con estos personajes en la SEGOB, imagínense cómo le va a ir al país en el último tramo del sexenio.

De ahí que se espera que quienes aparezcan en la lista plurinominal de su partido, el PRI, para ocupar escaños en el Senado y en la Cámara de Diputados, sigan siendo hombres y mujeres cercanos al presidente, con la intención de que una vez en las cámaras, independientemente de los resultados de julio, sigan defendiendo las mal llamadas reformas estructurales y enfrenten los cambios que eventualmente impulsarían legisladores de Morena, ya que como se aprecia en las mediciones electorales, la izquierda por éste partido representada, podría ocupar importantes espacios en el poder legislativo a partir de septiembre.

Con la inclusión del oaxaqueño Eviel Pérez Magaña en la Secretaría de Desarrollo Social, con ligas directas con el llamado ulisismo que a estas alturas está prácticamente en desaparición después del regreso de José Murat al poder, se estaría buscando la utilización del “reparto” y manipulación de los programas sociales en estados como el nuestro, lacerado por la pobreza, a favor de candidatos tricolores como se ha acostumbrado en elecciones recientes. Senador de la República por el principio de primera minoría a partir del 2012, después de perder la gubernatura dos años antes, Pérez Magaña no parece contar con habilidades y talentos como para sacar adelante tan importante responsabilidad, si nos atenemos a su cuestionada trayectoria en el servicio público primordialmente en tierras oaxaqueñas. Segundón como siempre, su corta visión política seguía atrincherada hasta hace poco “sembrando” su nombre, a través de sus operadores, cuando de entregar recursos se trataba, a personas de la tercera edad o repartiendo paquetes de “gallinas ponedoras” en Tuxtepec, con “los atentos saludos de su paisano y amigo Eviel”. Con este ardid propagandístico, pensaba salir beneficiado con una candidatura a la diputación federal, intento que el destino le frustró ahora que Luis Miranda y Peña le encargaron hacerse cargo de la SEDESOL para hipotéticamente diseñar desde ahí, y en abierta “coordinación” con dirigentes de su partido, el PRI, la forma de convertir el “agradecimiento popular por los favores recibidos”, en respaldo electoral a favor de sus candidatos, particularmente a la presidencia de la República.

Ahora que dicho funcionario tiene en su poder una multimillonaria y enorme cartera de recursos, corresponderá vigilarlo a través de diversas instancias oficiales, la sociedad civil y los partidos, a fin de que las sucias manos del priismo no dilapiden y desvíen recursos y programas federales que proceden del bolsillo de todos los mexicanos. El priismo a la caza de votos y el control de voluntades. ¿Se les dejarán las manos libres a Eviel?

@ernestoreyes14

 

*Publicado en "Noticias, Voz e Imagen de Oaxaca"

 

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