Tocados por la corrupción

Ernesto Reyes


Con inflación cercana al 7 por ciento, y aumentos en los precios de las tortillas, energía eléctrica, las gasolinas y el diésel, además del gas doméstico, ningún mexicano, salvo Enrique Peña Nieto, ve “ con confianza y optimismo su futuro”, como lo deseó apenas el Jefe del Ejecutivo Federal al iniciar el año. Con la tradición de los Reyes Magos, dejamos las fiestas y nos adentramos en los 12 meses que pueden cambiar a México, si la mayoría de quienes todavía creemos en la utilidad de las elecciones, decide que es otra y no la misma ruta que hemos seguido para comenzar la transformación del país.

Si observamos cómo está el país, en diversos terrenos, el círculo de la alternancia abierto en el año 2,000 con el arribo de Vicente Fox a la presidencia, parece cerrarse hoy para un PRI huérfano de credibilidad y ahogado en la corrupción, por el excesivo poder y manos libres que ha tenido a su favor desde hace seis años.

Lo anterior no indica que personajes de administraciones panistas no se hubieran enriquecido en la prodigiosa decena que terminó siendo trágica por los miles de muertos generados por la declarada guerra al narcotráfico de Felipe Calderón. De Fox, que representó en su momento la gran esperanza, su capitulación en los brazos del mismo sistema que supuestamente acabaría, se puede medir en el reciente apoyo que ha brindado a candidatos del partido tricolor que tanto decía aborrecer. Las ansias de seguir manejando el país se vislumbra, con menos expectativas, en los movimientos desesperados del ex presidente Felipe Calderón por inscribir a toda costa a su esposa, Margarita Zavala, como candidata “independiente”.

Rémoras blanquiazules del pasado reciente, así como debilitados priistas y perredistas, hoy parecen hacer causa común para impedirle a la izquierda de López Obrador llegar, por primera vez en la historia, a ocupar la gran responsabilidad en Los Pinos. Coinciden, fundamentalmente, en defender el mismo esquema económico de complicidad que les garantiza el acceso al dinero fácil, bajo la fórmula de “todos ganamos”, cuando de manejar la administración pública se trata. De allí que en consonancia con los poderes mediáticos aunque no todos, por fortuna, se esfuercen en desestimar los actos, propuestas y definiciones del político tabasqueño quien, les guste o no, desde que iniciaron las precampañas, les va imponiendo la agenda diaria a sus competidores. Un falso “Ciudadano Meade”, recorre el país pidiendo apoyos proponiendo continuidad en la política económica y social que tanto dolor y pesares ha causado entre las clases media y pobre de México.

El cordón de la corrupción, con una larga lista de políticos con causas judiciales pendientes, juzgados y celdas que se van llenando de ex gobernadores del “nuevo PRI”, ensombrece el futuro electoral de Meade, futuro que no está en manos de los priistas ansiosos de sufragar a su favor, sino de un 95 % de ciudadanos convencidos de que el sistema que defiende el ex secretario de Hacienda favorece la impunidad para proteger a las peores lacras de México. El caso del ex mandatario de Quintana Roo, Roberto Borge, por fin extraditado, es un ejemplo.

Así mismo, la descubierta trama de los 250 millones de pesos robados al estado de Chihuahua (el prófugo César Duarte era gobernador) para financiar campañas electorales de cuatro estados, debiera castigarse con ejemplar dureza como delitos del fuero común, federal y electoral porque es una trama que cristaliza la forma en que el tricolor opera el “financiamiento” de las elecciones. El caso Chihuahua, por cierto, salpicó al pretendidamente impoluto, “dinosaurio” de la política nacional, Manlio Fabio Beltrones, por estar inmiscuido, presuntamente, en el hurto por parte de su hombre de confianza, Alejandro Gutiérrez, cuando el sonorense dirigía el PRI nacional.

Hecho lamentable es el papel que juegan en la capital de la República grupos cupulares y violentos del PRD, que hoy revientan mítines de Morena, atacando, con estas acciones “porriles”, algo más profundo: los cánones de la lucha democrática y pacífica que desde su nacimiento propuso defender como partido de izquierda. Desesperados por el avance del morenismo, sus principales dirigentes no quieren darse cuenta que con su alianza estratégica con la derecha, representada por Anaya, han lastimado su ideología en el mercadeo de algunos puestos políticos que aspiran a alcanzar como previsible cuarto lugar de la contienda. Venderse con su enemigo histórico, el PAN, es otra forma de corrupción. Bienvenidos al 2018.

@ernestoreyes14

 

*Publicado en "Noticias, Voz e Imagen de Oaxaca"

 

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