Aquí nos vemos

Ernesto Reyes


El reporte anual de Reporteros sin Frontera señala que durante el año 2017, 65 periodistas fueron asesinados en el mundo. En México, con el crimen del reportero del portal de noticias La Voz del Sur, Gumaro Pérez Aguinaldo, sumaron 12 casos, “misma cifra que el caso de Siria, lo que lo convierte en el país que no está en guerra más peligroso para quienes ejercen esta profesión”.



Dicha organización explica que la presencia de los cárteles del narcotráfico y la corrupción de los políticos son temas que abordan los periodistas “y los hacen blanco de amenazas, agresiones, o asesinatos”, como ocurrió con Javier Valdez, en Culiacán o Miroslava Breach, en Chihuahua, ambos ejecutados este año. Oaxaca fue el cuarto estado con más agresiones a periodistas durante el primer semestre de 2017, con 23 casos contra comunicadores, ubicándose como el cuarto estado con más ataques, según un informe de Article 19.



El hecho más reciente, según denuncia del propio afectado, es el de Jaime Méndez Pérez, director de la AgenciaJM, quien dio a conocer que durante la madrugada del 25 de diciembre pasado, tres personas trataron de incendiar su domicilio con combustible. Según el relato ofrecido a la organización Artículo 19, las llamas traspasaron la puerta metálica y dejaron rastros en el muro de la casa.



La organización defensora de periodistas detalló que la cobertura de este portal de Noticias se centra principalmente en temas políticos. “En las últimas semanas dio seguimiento a investigaciones sobre el presunto desvío de recursos a través de empresas fantasma en el IMSS de Oaxaca, protestas ciudadanas en San Agustín de las Juntas contra el presidente municipal, y casos de violencia obstétrica, entre otros”.



Recordó que en el año 2011, el periodista y la AgenciaJM fueron demandados por daño moral por Mario Emilio Zárate, a causa de una nota donde se le vinculaba con un presunto criminal. Un año después, Jaime fue absuelto, luego de que el Juzgado Primero de lo Civil determinara que no había elementos suficientes por parte del demandante.



Por esta situación, la organización exigió a la Fiscalía General del Estado de Oaxaca investigar de manera pronta, imparcial, expedita y exhaustivamente la agresión, tomando como línea de investigación la labor como periodista de Jaime Méndez. Asimismo, instó a la Defensoría de Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca a emitir medidas precautorias en favor del periodista y su familia, y a la Secretaría de Seguridad Pública local el hacerlas efectivas de forma inmediata. Al gobernador Alejandro Murat a tomar medidas para garantizar la libertad de expresión.



Seguramente Jaime, pudiera saber o al menos sospechar de dónde o por qué razones pudo haber sucedido la agresión, dado que independiente a motivos de índole personal, siempre hay que indagar sobre los temas o los personajes que han sido noticia en los medios de comunicación sujetos a este tipo de ataques.



Lo anterior no debiera llevar muy lejos a quienes tienen a cargo la indagatoria, ya que de acuerdo con el informe estadístico de la Secretaría de Gobernación, con motivo de 265 casos de periodistas que se han integrado al Mecanismo de Protección durante el gobierno actual, 98 funcionarios públicos fueron “probables agresores” de periodistas, contra 84 casos en los que los ataques provinieron de “particulares” y 83 de “desconocidos”.



Es muy común, debido a la mal entendida “competencia” que cuando un periodista es agredido muchas voces, hasta del mismo gremio, guarden un silencio cómodo y cómplice para quienes desde las sombras, ya sea en la función pública o en la delincuencia, traman este tipo de actos con la intención de amedrentar o “castigar” a quienes por razones informativas dan a conocer una situación que los compromete. El objetivo casi siempre es el silencio, la auto-censura, es decir, que los medios se guarden de publicar una información trascendente para la comunidad, un municipio, un estado o la Nación.



La otra forma, de conseguir el silencio, es comprar la conciencia de medios y periodistas a través de los llamados embutes o chayotes, a veces disfrazados de publicidad. El reportaje más reciente del NYT sobre el enorme gasto en publicidad gubernamental de EPN es una prueba. Con la esperanza de que este caso no quede impune, expreso mi solidaridad con Jaime Méndez y me sumo a la exigencia de justicia para él y su agencia JM, al finalizar un año tan complicado en la economía y de alto contraste en el terreno social y político. Un fuerte abrazo a quienes nos leen por este medio. Por aquí nos vemos en 2018.



@ernestoreyes14

 

*Publicado en "Noticias, Voz e Imagen de Oaxaca"

 

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