Zalamería navideña

Ernesto Reyes


La Navidad y las fiestas de fin de año deberían permitirnos hacer un corte parcial de estos meses que han sido de cambios fundamentales para nuestro  país. En la recta final del 2018, atrás vamos dejando décadas de simulación y engaños, de manipulación electoral y desamparo.

Estamos en un proceso, pesaroso y  a la vez esperanzador, de consolidación de una nueva ética en el servicio público que camine hacia la renovación moral de la sociedad, si es que las fuerzas contrarias – aquí, allá y en todas partes- no oponen demasiada resistencia, como sucede ahora mismo en la Suprema Corte de Justicia.

Pero la invitación, de hecho, formulada por el presidente al mostrar públicamente cómo devolvió parte de su salario a la Secretaría de Hacienda, ya encontró respuesta positiva, al menos entre los directivos del Poli y la UNAM, lo que en suerte podría significar que están dispuestos a someterse a un proceso de austeridad, así como de fiscalización por los recursos que manejan.

La manzana podrida que les dejó Rosario Robles, la cual embarró a algunas universidades, dejó mal parado al sistema educativo de este nivel, por lo que ahora en el reclamo  por mayores subsidios, hubo estudiantes que demandaron saber si hay honestidad en el ejercicio del dinero por parte de sus autoridades educativas. Aunque nunca se los haya dicho abiertamente, López Obrador ha sugerido a los rectores que cuando vean las barbas de su vecino cortar, pongan las propias a remojar.

Por otro lado, aunque en cuestiones de presupuesto a Oaxaca nunca le va bien, pues contribuimos muy poco a la riqueza nacional, la posibilidad de que las políticas de bienestar sean puestas a prueba en nuestro territorio, impregna de espíritu adulador al discurso político: “El presidente de México – engola la voz el depositario del Poder Ejecutivo Estatal- hará más cosas por el estado de las que se han hecho en los últimos 100 años”. ¡Zas!

Es decir, tácitamente está reconociendo que sus antecesores, junto con él, así como mandatarios federales, emanados del proceso revolucionario, muy poco han cumplido con el encargo del pueblo.

Ahora que  el primer mandatario de la Nación visita nuestra entidad a fin de iniciar programas señeros de su administración, es posible que veamos a antiguos adversarios caminar juntos, gracias al milagroso poder de la Cuarta Transformación.

Sin embargo, las posturas públicas del gobernante oaxaqueño, que un día sí y el otro también alaba y se retrata con el nuevo Príncipe, es posible que traiga confundidos a los priistas de “hueso colorado” que apenas hace dos años se vanagloriaban de la recuperación de su poderío en la tierra de Benito Juárez. Hoy que se observa tanta zalamería navideña ¿acaso veremos muy pronto al gobernador oaxaqueño seguir los pasos del chiapaneco Manuel Velasco?

El capitán Payán

Una distinción que honra al periodismo mexicano, sin duda, es la imposición de la Medalla Belisario Domínguez por parte del Senado a don Carlos Payán Velver, fundador y director durante largo tiempo del periódico La Jornada.

Su trayectoria, a favor de las mejores causas del México profundo, como cuando fungió de intermediario en el conflicto entre los indígenas del EZLN y el Estado Mexicano, se acerca en virtudes al valiente chiapaneco que defendiendo las causas de la Revolución Mexicana murió a manos de los esbirros del usurpador Victoriano Huerta.

¿Cuántos años habrían de pasar para recompensar, en algo las aportaciones del capitán Payán al periodismo mexicano, tras la noche oscura del “golpe a Excélsior”?

Por caminos diferentes, pero con fines muy parecidos, – tanto Payán como don Julio Scherer - mucho han aportado a la lucha por la libertad de expresión y a la dignificación de esta tarea que es muy poco reconocida por la sociedad ¡Enhorabuena! ¡Felicidades, muy sinceras también, para nuestros amables lectores!

@ernestoreyes14

 

*Publicado en Noticias, "Voz e Imagen de Oaxaca"

 

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