Noticias de la 4T

Ernesto Reyes


Como en la alienada voz de la Emperatriz Carlota –retratada de manera extraordinaria por Fernando del Paso en “Noticias del Imperio” - , novela que testimonia la tragedia del intento de imponer un gobierno imperial en México, en estos primeros 15 días de ejercicio gubernamental se advierten los estertores del viejo régimen que se resiste a morir.

El nacimiento de una nueva hegemonía, o si ustedes quieren llamarle la Cuarta Transformación (4T), se está dando entre trompicones por los gigantescos obstáculos de los nuevos barricaderos de la derecha ideológica, el poder del dinero -y sus ínclitos representantes- más la prensa, que a falta de partidos de oposición fuertes, está fungiendo como contrapeso.

También sectores que no han sido tomados en cuenta en las nuevas decisiones –léanse organizaciones sociales, civiles, magisterio, grupos ecologistas y defensores de derechos llámense indígenas, de género, de territorios ciertamente amenazados por empresas extractivas, etcétera- no están muy a gusto con los cambios en cascada, ya sean sociales o económicos. Particularmente con las obras de infraestructura proyectadas para el sureste como el Tren Maya, la Refinería Dos Bocas y la vía de transportación interoceánica que pasa por el Istmo de Tehuantepec.

El round que se libra entre ministros, generosamente recompensados en la Suprema Corte contra el Jefe del Poder Ejecutivo, con el Congreso de su lado, es la punta del iceberg de poderosos intereses que buscan descarrilar la austeridad republicana de Andrés Manuel.

El anhelo del gobierno entrante, a fin de uniformar el servicio público en la justa medianía, se topa con la mafia de toga y birrete y sus cófrades en los organismos autónomos quienes animan el espíritu levantisco de jueces y magistrados de varios estados de la República.

Convencidos de que a mayor altura corresponde un mayor salario, como si fuera una empresa privada, los funcionarios judiciales nos recuerdan aquellos “tiempos de Don Porfirio”, cuando el grupo de “los científicos”, llenas sus alforjas de favores, dinero y comodidades sin fin, jamás se enteraron de que en los sectores bajos y grupos ilustrados, existía una enorme inconformidad generada por el hambre y la exclusión.

Hoy como ayer, políticos y funcionarios, así como la prensa adicta al viejo régimen, se niegan a reconocer que más allá de sus espacios de confort existen otros, muchos otros sectores que hoy tienen la posibilidad de hacerse escuchar: los marginados, los sectores emergentes, la clase media pensante y consciente del papel que le corresponde jugar en estas horas de definiciones. A los nuevos conservadores les pasó la aplanadora del 1 de julio, y todavía no se han percatado de que el México que “disfrutaban” está cambiando a pasos agigantados.

Quien se interne un poco en la historia del siglo 20 mexicano, va a reconocer hoy actitudes, momentos y desenlaces muy parecidos a los que hemos vivido en otras épocas. Por ejemplo, la capitulación – casi sin condición alguna- que han asumido los gobernadores de los estados porque les hinca la secreta esperanza de que no serán auditados por el irregular ejercicio del presupuesto que reciben a manos llenas de la Federación. Creen que “aflojando el cuerpo y cooperando”, es la posición política más adecuada que ni con Peña Nieto asumieron.

Están confiados en que la curva de aprendizaje del nuevo gobierno tarde tanto o bien fracase, que puedan escabullirse para seguir manejando a “sus estados” como patrimonio particular. Oaxaca, para no ir más lejos, es ejemplo palpable de la transfiguración de sus gobernantes para estar a tono con quienes poco a poco están asumiendo el poder del Estado.

Otro signo preocupante, en estos tiempos de transformación, es el lamentable espectáculo de la mayoría de Morena en el Congreso local, donde el que no rebuzna es porque no se sabe la tonada. De ahí que sea fundamental que Morena nacional ponga orden y disciplina al desbarajuste que ocurre en San Raymundo Jalpan. Si no, los diputados bisoños de la 4T estarán bailando al son que les toquen Alejandro Murat y sus operadores políticos.

Renglón aparte – en el catálogo de leyes, decretos, acuerdos y decisiones que llueven al mayoreo – destaca el regalo decembrino del gobierno morenista al magisterio disidente: la eventual cancelación de la “reforma educativa”, la supresión de la evaluación punitiva y la liberación de sus presos políticos. ¿Podríamos esperar, ahora sí, que acaten la recomendación presidencial a fin de garantizar jornadas de tiempo completo en las aulas, independiente a que ejerzan las libertades constitucionales a que tienen derecho? Estas son algunas noticias de la Cuarta Transformación.

@ernestoreyes14

 

*Publicado en Noticias, "Voz e Imagen de Oaxaca"

 

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