Sistema agónico

Ernesto Reyes


Antes de que acabara octubre empezó a morirse, en un proceso que espero sea así de intenso y no tan traumático el sistema político mexicano, tal como lo conocemos ahora. El segundo mandoble - el primero fue la elección de julio- lo propinó Andrés Manuel López Obrador el lunes 29 cuando anunció la cancelación definitiva del nuevo aeropuerto en Texcoco. Y se le vino el mundo económico y mediático encima.

La señal sobre quién en realidad va a dirigir el país, a partir del uno de diciembre, la envió con todas sus letras el presidente electo en un episodio que mantiene impactado a los actores que tradicionalmente han manejado el país.

La consulta, en la que participó un millón de personas, fue el mecanismo para recargarse de legitimidad y medir cómo está el ánimo de quienes hace cuatro meses lo eligieron. Los números coinciden: en las encuestas sobre popularidad, trae un 70- 75 por ciento de aceptación, más o menos el mismo porcentaje de quienes escogieron la opción de rehabilitar tres aeropuertos en lugar de una mega terminal.

Tras la consulta, el gobierno en ciernes ha debido tomar decisiones para calmar primero a los inversionistas de la obra cancelada, ofreciéndoles garantías y el resarcimiento del daño, pero a cambio ha ganado el reconocimiento de quienes lo escogieron para que actúe a favor de los intereses populares y no de las cúpulas económicas.

Mal empieza la semana – dice el refrán- para quien ahorcan el lunes. En esta ocasión- contra lo que dicen los amlofóbicos que no son pocos y brotan como hongos y en todas partes - López Obrador actuó como futuro jefe de Estado y no como gerente de los intereses que han llevado al país al despeñadero.

Un presidente, como Juárez en su momento respecto de la supremacía religiosa, que ha decidido separar – forma y fondo de la llamada cuarta transformación- el poder político del económico, sólo podrá sacar al país adelante si existe un acompañamiento real de quienes creemos en que un futuro diferente y mejor es posible en México. Y si más adelante- lo planteó un joven ante Carmen Aristegui en la Feria del Libro- se aprueba una nueva constitución política tal como sucedió durante la Independencia, la Reforma y la Revolución.

Es deseable que los mercados se calmen después de la “crisis de muertos”; igual, que haya mesura entre quienes escupen al contrario sólo porque afecta sus muy particulares intereses. En consecuencia, cualquier análisis político se queda corto si no se toma en cuenta la opinión del pueblo raso, el que ya no está dispuesto a retornar al régimen que aunque desfallece, todavía dará coletazos muy fuertes, como la “marcha fifí” que grupos conservadores están organizando para los días venideros.

Nos dolemos de los hondureños, los centroamericanos pobres, que pasean su desesperanza hoy sobre nuestro suelo, pero la angustia de vivir entre la corrupción, la violencia y el desamparo, también acompaña a los mexicanos de a pie en estas horas cruciales. Están por terminarse las funciones vitales del viejo régimen, como un organismo que empieza a descomponerse en poco tiempo. Esperemos que haciendo la parte que nos corresponde, podamos exorcizar sin mayores daños la temida presencia de un sistema de control que expira, y darle sepultura.

Periodistas inolvidables

En la Hemeroteca Pública Néstor Sánchez Hernández, en ocasión de seguir celebrando las batallas que sigue ganando el soldado serrano vuelto periodista a raíz de su iniciativa de atesorar publicaciones impresas, se le rindió un homenaje a los periodistas oaxaqueños inolvidables y a quienes, pertenecientes al gremio, se nos han adelantado en el camino.

En este marco, recibió un reconocimiento “En vida, hermano, en vida”, el profesor y periodista Luis Soria Castillo, quien mantiene su columna y los perfiles de personajes disímbolos muchas veces ignorados en la prensa diaria, por la mala costumbre de seguir dándole voz solo a quienes tienen poder y no a aquellas personas que algo o mucho han aportado para el engrandecimiento de la entidad oaxaqueña. La virtud del resguardo de los escritos periodísticos es que quien acude a consultarlos les otorga nueva vida, como las antorchas de junco con que en los rituales antiguos se despedía el espíritu de una persona. Así, los periodistas jamás estarán muertos del todo.

@ernestoreyes14

 

*Publicado en Noticias, "Voz e Imagen de Oaxaca"

 

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