Medios: crisis agudizada

Ernesto Reyes


A raíz del anuncio del Gobierno electo de recortar en 50 % el presupuesto de publicidad en los diferentes medios de comunicación, se ha abierto una polémica sobre los efectos que esta medida tendrá no solo entre los empresarios, sino entre sus trabajadores, que son la parte más delgada del hilo de la pervertida relación prensa-gobierno.

Hay voces que proponen, en la nueva distribución, no caer en favoritismos con las poquísimas empresas de prensa, radio, tv, digitales y de publicidad, que han alentado los cambios fundamentales que está viviendo el país, ni por el contrario, usar la asignación como represalia en contra de aquellos que históricamente han estado ligados a la llamada “mafia del poder”.

Quienes desean que las cosas continúen como ahora, ignorando los llamados del presidente electo a frenar los despilfarros a fin de enviar recursos hacia aquellas áreas donde más se necesiten, argumentan que la disminución afectará, de manera indirecta, el ejercicio de la libertad de expresión y echará a cientos de periodistas, sí como a personal de talleres y empleados administrativos a la calle.

Ya está sucediendo, por ejemplo en Grupo Multimedios y, se asegura, es la causa del despido por razones económicas, en el periódico Reforma, de los articulistas José Woldenberg y Lorenzo Meyer. Incluso se ha difundido que la ex conductora de Televisa, Adela Micha, está solicitando “donaciones” económicas para sostener su portal de noticias y su canal de You Tube. Este modelo, pero por causas verdaderamente profesionales, lo lleva a cabo el portal Animal Político que mantiene una cuenta abierta al público para financiar el periodismo de investigación.

La disminución de la publicidad oficial tendrá que hacerse con criterios objetivos apoyándose en mediciones de empresas serias e independientes, pero cuidando que el éxito de audiencias, número de lectores o ingresos por la vía digital ( usuarios únicos) no vaya a ser motivo de injusticias, pues hay medios modestos que han sido fundamentales para el tratamiento de temas periodísticos – como la “Casa blanca”, la “Estafa maestra”, o las raterías de Javier Duarte, etcétera- sin cuya labor de denuncia no se hubiesen develado algunos casos paradigmáticos de corrupción.

Sabemos que los medios electrónicos privados (radio y televisión) no difunden estrictamente noticias: su fuerte es el entretenimiento y los anuncios comerciales, de donde obtienen grandes ganancias. Sólo periódicos y revistas y portales de internet, tienen como materia prima la información. Pululan sin embargo, miles de medios que solo reproducen boletines oficiales por donde se malgastan millones de pesos del erario.

El reordenamiento mediático ocasionará procesos de reestructuración en el que los medios busquen ser más competitivos, pues hoy la gente compra menos periódicos o revistas que antes: prefieren “informarse” por las “redes sociales”, pero ya ven que en el ejemplo de los rumores difundidos por Facebook, sobre supuesto robo de infantes que han generado linchamiento de inocentes, no hay nadie que se haga responsable, como sí sucede en los medios convencionales. Además, las grandes discusiones se producen todavía en los medios de referencia.

Un mecanismo legal para regular la publicidad será suprimir los vicios contenidos en la mal llamada Ley General de Comunicación Social, catalogada como “Ley Chayote”. Dicha legislación deberá replicarse – ahora que Morena tiene mayoría en el Congreso federal- en los estados, en donde los gobernadores han controlado la difusión para auto promoverse, alentar carreras políticas, ocultar errores o pagar halagos a columnistas y directivos.

A corto y mediano plazos, el recorte anunciado está causando ya una crisis tanto en los medios privados como en las escuelas de formación de periodistas y comunicadores (por la escasa contratación y el desempleo), pero los que logren sobrevivir tendrán que hacerlo ajustando sus plantas laborales, sacrificando ganancias pero también modernizándose y adentrándose en los nuevos tipos de periodismo que están ya en boga en el mundo, donde ya no prive la información oficial, sino la capacidad de contar historias y desvelar actos y acciones que seres poderosos se niegan a que se conozcan. También fortalecer el periodismo móvil y por internet, capacitar y actualizar al personal y, lo evidente: contratar a profesionales de la comunicación probadamente honestos, comprometidos con su tiempo, y los temas que le interesan a la población. El periodismo también requiere de una transformación.

Actores fundamentales en la nueva estrategia de comunicación social y política, deben ser los medios públicos, como Notimex, a los que habrá de inyectar recursos procedentes de este ahorro. Se tendrá que fortalecer el sistema público de radio y televisión nacional, democratizar los servicios de las telecomunicaciones y radiodifusión, ampliar la conectividad entre toda la población, así como estimular a medios independientes y comunitarios que tengan una función social, no partidista, declarando la muerte a la censura y el control gubernamental.

@ernestoreyes14

 

*Publicado en Noticias, "Voz e Imagen de Oaxaca"

 

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