La sobrevivencia

Ernesto Reyes


Después de los catastróficos resultados de la elección, para él y su partido, Enrique Peña Nieto se siente “bien” consigo mismo. Esto le dice a Tele Fórmula, en una de las entrevistas que Comunicación Social de la presidencia “concede” a algunos medios y periodistas para posicionar la imagen presidencial en este momento político, y a casi tres meses del final de su mandato.

Atenazado por quienes le sugieren no soltar la iniciativa política ni mediática al presidente electo, Peña se cura en salud, y trata de pintar un escenario ideal sobre el poder que le ha tocado ejercer durante el sexenio más desastroso de que se tenga memoria.

En otra conversación, con La Jornada, presume no tener preocupación por los cargos de corrupción que le pudieran achacar una vez que deje el cargo: “Estoy tranquilo sobre mi futuro”, responde, pues afirma haberse “conducido apegado a la ley”. Y advierte que si alguien en su administración actuó ilegalmente o fuera de la ética “tendrá que afrontar sus propias responsabilidades”.

Cosas parecidas le respondió a Televisa en torno a su desempeño “color de rosa”, además de insistir en la exculpación de él y su esposa, por el tema de la Casa Blanca. Ratifica de nuevo la versión de Murillo Karam sobre la desaparición de los 43 jóvenes de Ayotzinapa, y se dice despreocupado por el futuro.

Si acaso a Rosa Elvira Vargas le concede su visión en torno al futuro del PRI, que carga con un estigma ante la sociedad de desgaste y de reproche, sugiriéndoles a sus correligionarios “cambiarle” el nombre y su esencia, pues “si conserva los apellidos, entonces no funciona”.

Aseveración tan falsa, si nos remitimos a los hechos. Por orden suya, los priistas ungieron en la presidencia nacional a Claudia Ruiz Salinas (aunque ella no abandona el apellido Massieu para ampararse en el intelecto de su fallecido padre), pieza clave del verdadero padre de las reformas “estructurales”, y de esta forma de hacer política en México: el expresidente Carlos Salinas, tío de la nueva dirigente.

Tras la derrota y para sobrevivir, el PRI se alista a apertrecharse en el interior del país, particularmente en las 12 entidades donde cuenta con el gobierno, más las presidencias municipales y congresos locales a su favor. Una de sus estrategias es oponerse, bajo el argumento de defensa de la soberanía de los estados y el pacto federal, a la designación de los delegados de la presidencia Lópezobradorista, pues no está de acuerdo con la intermediación entre los poderes federal y los estatales, y mucho menos con los Ayuntamientos.

Una de las razones sobre la andanada mediática se observa, lo hemos dicho ya, en la decisión de disminuir, en un 50%, el gasto en publicidad oficial, pues tanto los medios electrónicos como la prensa escrita y sus colaboradores – dice por otro lado, Epigmenio Ibarra-, lo ven como una afrenta de su enemigo ideológico, y al que tanto combatieron: Andrés Manuel López Obrador.

Frente a este escenario que ahora la tocará enfrentar Jesús Ramírez Cuevas, futuro responsable de la oficina de Comunicación Social, existe la tentación de caer en brazos de medios supuestamente aliados – refugiarse, por ejemplo, en la otra televisora, TV Azteca- sino que tendrá que emplear a fondo la sabiduría adquirida en la larga campaña por llegar a la presidencia, aprovechando las potencialidades de las redes sociales, por ejemplo, pero sin dejar de ser el político cercano a la gente que los ciudadanos quieren ver cuando asuma el cargo de manera formal.

Es cierto que se avecina una guerra mediática, en todos los espacios posibles, parte de una batalla más grande en donde están alistados ya, los grandes empresarios que ven minado su poder, funcionarios y magistrados que se resisten a disminuir sus sueldos en los tres órdenes de gobierno, las castas militares y los que ejercen mando en los órganos autónomos, incluyendo los tribunales electorales, y los partidos derrotados.

Acá me atrevo a incluir, a algunos de los aliados políticos del morenismo como los partidos PES y el PT, que hoy reclaman repartirse, como antaño lo han hecho con los gobiernos del PRI, el PRD y el PAN, el poder adquirido de los 30 millones que votaron por un cambio verdadero. Vaya reto el que todos estos actores oponen nada más y nada menos que por la sobrevivencia política. No hay que permitirlo.

@ernestoreyes14

 

*Publicado en Noticias, "Voz e Imagen de Oaxaca"

 

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