Gobierno con rostro humano

Ernesto Reyes


Caló lo publicado por la revista Proceso, en torno a las amenazas proferidas a directivos de dicha publicación, por José Antonio Zorrilla en los tiempos de Manuel Bartlett como Secretario de Gobernación. Al recibir esta semana la constancia como presidente electo, Andrés Manuel López Obrador se comprometió a que durante su sexenio “no enviará palomas mensajeras o halcones amenazantes” para acallar a medios o actores sociales y políticos disidentes.
También aseguró que ninguna autoridad encargada de impartir justicia será objeto de presiones o peticiones ilegítimas cuando esté trabajando en los casos que demandan absoluto respeto a sus veredictos. Dicha afirmación, pronunciada en momentos en que la PGR fue incapaz de mantener en la cárcel a la ex lideresa magisterial Elba Esther Gordillo, busca desactivar cualquier insinuación malsana de que la liberación de la ambiciosa maestra haya sido resultado de algún arreglo entre la entrante administración y la actual.
Bueno, hasta la sección 22 se está equivocando en el diagnóstico sobre la salida de Elba Esther, y ahora se debate en la circunstancia de seguir defendiendo sus muy particulares intereses con los métodos de siempre, o sumarse con propuestas valederas a las inminentes reformas en el sector educativo.
Llama la atención que sin el incentivo, de cara al nuevo sexenio, de recibir dineros públicos o trato preferencial por la presidencia morenista, integrantes de la llamada “comentocracia”- en artículos de análisis, columnas y comentarios- mantienen su crítica acérrima sobre un gobierno que todavía no empieza, aunque ya ocupa espacios mediáticos, con el fin de desprestigiar la imagen de López Obrador y su equipo.
De ahí que asuntos controversiales como el nombramiento de Bartlett al frente de la CFE, las diferencias con los voceros del EZLN, el Aeropuerto de la Ciudad de México, la política de Seguridad Publica, el nombramiento de los nuevos fiscales, y hasta los viveros de Alfonso Romo; todos ellos, más los que se acumulen, tienen amplia difusión para demostrar malosamente, que el de López Obrador será un régimen lleno de podredumbre, corrupto, autoritario, igual o peor a los anteriores.
Son los mismos que restan operatividad y pertinencia a las medidas de austeridad y descentralización anunciadas y la adecuación o anulación de reformas como la educativa. Se imaginan como imposible que México pueda corregir sus males y que la ley se puede enderezar para que nadie esté por encima de ella, y sea posible vivir en un Estado de Derecho, con justicia y bienestar, aún con la amenaza del crimen y el dolor inmenso de miles y miles de víctimas de la violencia.
Ya en Ciudad Juárez, el virtual gobierno palpó en carne propia cómo está el ambiente al que se empieza a enfrentar por falta de voluntad de los gobiernos del PAN y el PRI para resolver los asesinatos y la desaparición de miles de personas.
Bueno hasta algunos morenistas pusieron el grito en el cielo por la reunión a que invitó López Obrador a José Antonio Meade, negándose a secundar el espíritu de reconciliación a que ha convocado el nuevo presidente. Como por fortuna en los años recientes las transformaciones no han llegado por la vía violenta, es menester ser generosos en la victoria, incluso con otros actores políticos, sociales y económicos. Ello no implica, por supuesto, un co-gobierno con la “mafia del poder” que sigue más viva que nunca, y que puede rehacerse en la medida en que la izquierda no consolide una ideología, más allá del reformismo.
A todos los partidos habrá que asegurarles - vía una reforma de gran calado - mejores condiciones para la competencia política y respeto a la libertad de expresión y manifestación de las ideas, pero aminorando los grandes volúmenes de recursos que despilfarran las burocracias partidistas.
Quienes no quisieran que a AMLO le suceda lo que al chileno Salvador Allende – quien fue sacrificado por una dictadura militar-, o cuando el ejército soviético aplastó en agosto de 1968 una suerte de tercera vía, calificada como socialismo de rostro humano -las reformas conocidas como “la primavera de Praga”-, están convocados a participar, con un espíritu crítico como en estas líneas, en la perestroika mexicana, a partir de nuestro propio entorno, aportando ideas, esfuerzos y esperanzas de que muchas cosas se pueden arreglar todavía en el país, porque en serio: es la última oportunidad de los cambios pacíficos.
Ya AMLO avanza, con la colaboración de EPN, en proyectar un presupuesto con orientación social, la nueva Secretaría de Seguridad Pública y las Fiscalías, apenas funcione el nuevo Congreso federal, que deberá reforzar a un gobierno con rostro humano.
@ernestoreyes14

 

*Publicado en Noticias, "Voz e Imagen de Oaxaca"

 

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