Malas compañías

Ernesto Reyes


Está por conmemorarse el décimo segundo aniversario de la represión del 14 de junio de 2006 en contra del magisterio. Como se recordará, los contingentes estaban concentrados esa madrugada alrededor del zócalo, cuando la policía arremetió con extrema violencia con el propósito de desalojarlos de la plaza y calles aledañas.

Ahí comenzó el conflicto que dividió a la sociedad en dos y dañó económicamente a Oaxaca. Esta fecha fue un “parteaguas” para nuestra vida social pues se exhibió el carácter represivo del Estado, en cuyo marco actuaron dos personajes que en investigaciones realizadas por organismos de derechos humanos y denuncias ante cortes internacionales, se les considera presuntos responsables de ordenar y ejecutar el operativo policial del fallido desalojo: Ulises Ruiz Ortiz (Gobernador del Estado, periodo 2004-2010) y el Secretario General de Gobierno, Jorge Franco Vargas.

A pesar de que estos y muchos nombres más aparecen en las recomendaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y de la Defensoría Estatal, por su presunta responsabilidad en estos hechos, entre otras la de armar “las caravanas de la muerte” y múltiples actos de represión policial que causaron 27 muertes, decenas de heridos, más de 400 víctimas de persecución, desaparecidos y presos, ninguna autoridad del pasado y actual sexenio los ha llamado a cuentas, ni tampoco el gobierno federal.

Ha trascendido que en la actual coyuntura electoral, Ruiz Ortiz utilizando sus relaciones políticas con actores nacionales, influyó en la coalición Por México al Frente -que aglutina al PAN, PRD y Movimiento Ciudadano- para que aceptaran a connotados priistas como sus candidatos. Uno de ellos sería, Héctor Pablo Ramírez Leyva, también su ex colaborador.

Pero las sorpresas no acaban aquí, pues se confirmó en su propia voz, que el tantas veces defenestrado Jorge Franco opera a favor del Partido Encuentro Social (PES), institución aliada de Morena y el PT, en la coalición Juntos Haremos Historia, para llevar a la presidencia de la República a Andrés Manuel López Obrador.

La noticia causó malestar entre militantes de Morena, aunque poco lo han hecho saber a sus dirigentes para exigirles una postura más clara y firme a este respecto. A quienes conducen a nivel local la coalición, parece importarles poco convivir con tan nefasto personaje, aunque la vinculación no sea directa, sino por intermediación del PES. De cualquier modo, estas fuerzas políticas no pueden cerrar los ojos, debido a que las heridas del 2006 no se han cerrado. Y además, porque no ha existido justicia ni castigo contra los responsables, y mucha de la gente que resultó directa o indirectamente afectada, es simpatizante de López Obrador; algunos de ellos hasta candidatos. Se les olvida que es inmoral buscar el poder por el poder mismo. Y que con más del 50 % de intención electoral que trae a su favor Andrés Manuel, un voto manchado de sangre no beneficia a nadie, ni tampoco hace falta.

A pesar de que la presidenta estatal hizo un deslinde mediático, en el imaginario colectivo quedará la idea de que Morena, en el marco de la Coalición, es cómplice indirecto de quienes se mueven en las letrinas de los grupos de poder locales y no guarda respeto por las víctimas y sus familiares. Ya de por sí andan cargando a varios personajes cuestionados por su oscuro pasado. No obstante, ágilmente el magisterio de la sección 22 salió al paso para enmendarles la plana.

En el pronunciamiento del 25 de mayo, titulado: “Ulises Ruiz, Jorge Franco, Lizbeth Caña y Vera Salinas ¡La cuenta está pendiente!”, la gremial expresa su rechazo total a la reivindicación en los hechos, de los personajes arriba mencionados, a través de ambas coaliciones, pero particularmente del PES, en cuyo abrigo Franco Vargas se declara a favor del Movimiento de Regeneración Nacional.

Evocando a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), el Comité Ejecutivo Seccional, lanzó esta alerta en contra del “Chucky”, como se apoda a esta persona, y a su ex jefe político, señalando que en la actual coyuntura salen a olfatear “hueso” buscando impunidad y protección en el eventual gobierno.

El Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación (MTDEO) niega los dichos de Franco en el sentido de que él no tiene diferencias con el magisterio. Vaya cinismo. Tan tiene “cuentas pendientes”, que seguirán demandando “¡Ni perdón ni olvido!” para los autores materiales e intelectuales del 2006. Para quienes no se inmutan por las “malas compañías”, aquí está la muestra de que es posible poner un límite y rescatar la congruencia y la honorabilidad de la política. No debe haber venganza, pero sí justicia.

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*Publicado en Noticias, "Voz e Imagen de Oaxaca"

 

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