Hacia un nuevo régimen

Ernesto Reyes


Si fuera acertada la encuesta de Ipsos-Bimsa difundida este jueves, Andrés Manuel López Obrador ganaría con el 43 % de votos, casi 20 puntos por encima de Ricardo Anaya (24 %), y casi triplicando al oficialista José A. Meade (16 %), lo cual confirma que el ánimo del domingo 1 de julio estaría decantándose por exigir un cambio de régimen no sólo de personas.

Si Jaime Rodríguez, apodado El bronco, tuviese el 2 % que le atribuye dicha encuestadora, ni sumando los puntos de los tres que quedan igualarían al puntero. Es cierto que existe alrededor del 20 por ciento que no declara preferencia, pero como esta no es una elección cerrada no se considera peligrosa dicha variable, salvo que hacia el final se ajuste la contienda o se empate.

Salvo algunas encuestas pagadas, con la intención de impulsar a Anaya o Meade, no parece haber duda de que a 40 días de que ocurran los comicios presidenciales éstos parecen estar ya definidos, salvo que ocurra una catástrofe. Sin embargo, los compra-votos de siempre ya empiezan a ofrecer regalos o tarjetas con dinero, a cambio de la credencial, etcétera.

Quienes van detrás de AMLO se resisten a aceptar la derrota aunque los denuncia el lenguaje corporal y la agresividad de la propaganda que suscriben, así como las acusaciones de todo tipo que llegan al absurdo en cuanto debate o foro existe. Lo han tratado de hacer a base de guerra sucia, campañas de miedo y desinformación, lance en el que son cómplices connotados líderes empresariales y de la sociedad civil de corte conservador, así como medios de comunicación y líderes de opinión, con honrosas excepciones.

Salvo la presencia de algunos de estos escollos, que en otros tiempos eran infranqueables, el tabasqueño domina la agenda política así como las plazas, y hace sinergia con miles de ciudadanos y ciudadanas que en desaforada demostración lo aclaman y celebran cualquier postura, hasta las más temerarias o contradictorias, lo cual no sucede así con las formaciones políticas de enfrente. Andrés Manuel es recibido como si fuera un rockstar, poniendo en peligro hasta su seguridad física y con el riesgo de que alguien se lastime. Lo demostró hace ocho días y este viernes durante su paso por cinco distritos federales oaxaqueños, en donde incluso – durante su presencia en Guelatao – posó junto a maestros de la Coordinadora, tuvo a su lado a un ex dirigente del sindicato charro y al que será, si triunfa, el próximo titular de Educación Pública.

Tres presencias con pasado y presente muy distintos, lo cual para desesperación de sus adversarios, cierra la pinza a su favor en el sector magisterial. La relación futura con estos actores políticos no será tampoco una eterna “luna de miel”, porque la historia ha demostrado que el sector más radical jamás arrearía banderas solamente porque hay un cambio de gobierno. Caso aparte son las protestas, ruidosas, manipuladas o genuinas, que se hacen presentes en sus mítines en contra de personajes que aspiran a otros cargos, a quienes él les pide “votar parejo”, porque más allá de personas, requiere el acompañamiento de los otros poderes para que cuajen los cambios.

El entusiasmo no es el mismo con respecto a las campañas a senadores y diputados federales, pero se confía en que las contiendas municipales en Oaxaca levanten el ánimo. Por lo pronto, y previendo lo inevitable, los Murat estarían tratando de salvar lo que se pueda, ante lo complicado que viene la elección. Los tricolores iniciaron muy abajo en las preferencias, por lo que si rescatan alguna posición destacada sería un “milagro” para Alejandro Murat; de lo contrario se empezarán a contar los días que le queden a su administración.

Mientras esto sucede, comprar a los que se dejen es la consigna de sus operadores acudiendo a la población más débil, la que por hambre o el desamparo en que los han dejado las políticas públicas de ellos mismos, es sujeta de presiones y temor. Atrincherado el PRI-Gobierno en su “voto duro”, agazapado en el campo y las colonias populares, ya veremos si les funciona o no esta estrategia, o terminan aplastados por el tsunami morenista.

Poco hay que mencionar del triste papel de esquirolaje desempeñado por la renunciante Margarita Zavala y El Bronco, falsos remedos de independientes, a quienes por sus hechos actuales y futuros compromisos los conoceréis. Después de verlos en “Tercer grado”, es generalizado coincidir con quienes critican el nivel de degradación a que han llegado estos “políticos” quienes acabaron ensuciando la opción de aspirantes sin partido en la boleta.

@ernestoreyes14

 

*Publicado en Noticias, "Voz e Imagen de Oaxaca"

 

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