Ganadores o perdedores

Ernesto Reyes


Como en política no hay nada escrito, por lo que cualquier escenario puede cambiar, la elección del uno de julio se aprecia con altas probabilidades para que el líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador, sea elegido mayoritariamente presidente de México por un considerable margen; claro, si las elecciones son limpias. Hasta ahora, el segundo sitio en las preferencias lo ocupa Ricardo Anaya pero en contra tiene una indagatoria en marcha, que se extiende ya en el extranjero, por beneficiarse de un presunto lavado de dinero de uno de sus socios.

La percepción de que AMLO va a ganar se vino a confirmar en el primer debate, con lo que prácticamente se cierra el primer tercio de la campaña formal. Sin embargo, el pánico y la desesperación del PRI, la presidencia de la República y la cúpula empresarial – menos un sector que ya acepta un eventual cambio de régimen- los obnubila y los pone al punto de la desesperación. Un animal político herido es muy peligroso.

Como competir limpiamente no es parte de su ADN, el PRI, el PAN, el PRD, más destacados miembros de la comentocracia - integrada por periodistas, analistas y medios de comunicación- han revivido la “guerra sucia”, que se manifiesta en un modelo de comunicación política basado en ataques, mentiras y descalificaciones con el propósito de sembrar miedo entre futuros electores, y al menos conseguir algo de voto útil a favor de quien hacia el final ocupe el segundo lugar. El documental “Populismo en América Latina” es parte de ello.

La táctica de calumnia que algo queda, pretende confundir a un electorado desinformado o al que por primera vez va a sufragar. AMLO y su estrategia mediática defensiva, acompañada por millones de ciudadanos en las redes, trae vuelto locos a los asesores de Anaya, y Meade, quienes no acaban de entender que la alternancia y jugar limpio es cosa normal en cualquier democracia. Después de más de 90 años del mismo proyecto económico, es natural que ante el hartazgo por la corrupción, la impunidad, la violencia y la falta de bienestar, la gente haya decidido darle oportunidad a AMLO.

De ahí que la estrategia asumida por el probable ganador haya consistido en no engancharse en discusiones estériles con sus detractores. Así lo hizo en el debate. Su espacio natural es la calle, ante la gente. La mejor medición sobre quién triunfó en dicho ejercicio lo proporcionaron indicadores extraídos de las redes sociales por grupos muy profesionales de marketing digital (que analizan lo que sucede en la llamada Web 2.0), además de sitios como Verificado 2018, que ubica las noticias falsas que circulan en la red.

Ahora la alianza de facto integrada por partidos y coaliciones ven como tabla de salvación el segundo debate que es la única oportunidad para que Anaya repunte, una vez que José A. Meade, vistos los resultados de 30 días de campaña, ha quedado prácticamente fuera de la contienda, pero no así el PRI como opción política.

Por ello no se deben equivocar partidos y coaliciones que sin haber cruzado el umbral del triunfo actúan como si ya estuvieran instalados en el cargo; algo así como aquél jinete que pelea arduamente la silla sin todavía haber adquirido el caballo. El exceso de confianza es muy mal consejero. La ventaja a favor de Morena se debe al hartazgo social y a la gran división existente en las cúpulas, como el caso particular de Oaxaca, pero no así por méritos de sus candidatas y candidatos. Pero asumir que enterrando sus hachas de guerra el PRI ya aceptó que tiene perdida la presidencia de la República, es un grave error. Aunque los números operen hoy en contra suya ¿A poco no estamos presenciando una encarnizada lucha por posiciones en los poderes legislativo y municipal? Es un claro asunto de sobrevivencia política, porque la derrota puede ser tan humillante al grado de que se averíe hasta el proyecto sucesorio del joven y el viejo Murat.

La inminente caída del gigante, el uno de julio, puede lesionar además el tejido social, si al poder y a los órganos electorales se les ocurre cometer un escandaloso fraude. La falta de análisis y previsión en los cuartos de guerra opositores, además del poco vigor y profesionalismo en las campañas, puede convertir en perdedores a los que van adelante hoy, echando a perder la gran oportunidad histórica y el deseo de cambio que tienen en estos momentos millones de personas.

@ernestoreyes14

 

*Publicado en Noticias, "Voz e Imagen de Oaxaca"

 

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