Rufino Domínguez, migrante eterno

Ernesto Reyes


Con un fuerte abrazo para Roberto Santiago y familia por la sensible pérdida de doña Martha García de Santiago, generosa siempre con nosotros.
Impulsor de organizaciones indígenas que promueven reivindicaciones sociopolíticas y el estrechamiento de las comunidades de origen, Rufino Domínguez Santos (4 de septiembre de 1965- 11 de noviembre de 2017), falleció a los 52 años, víctima de un mal incurable, un año después de haberse reincorporado a sus actividades en California.
En el año 2010, el indígena mixteco suspendió 25 años de su activismo en Estados Unidos para hacerse cargo del Instituto Oaxaqueño de Atención al Migrante (IOAM), a invitación de Gabino Cué, designación fue bien recibida entre las organizaciones hermanas. Era la primera vez que un migrante se hacía cargo de atender a sus iguales.
Dejó entonces la coordinación del Frente Indígena Oaxaqueño Binacional en California (FIOB) para entregarse a esta difícil tarea, dada la limitación de recursos asignados a la dependencia. El IOAM comenzó a operar con 8.5 millones de pesos, de los cuales el 80 por ciento lo absorbía la nómina de empleados. De allí que frecuentemente Rufino debía estar “mendingando” recursos para atender temas como la repatriación de cadáveres de Estados Unidos a las comunidades oaxaqueñas, pues Oaxaca se hacía cargo de los gastos del traslado carretero, entre otros.
Sin embargo, gracias a su visión y liderazgo, la institución amplió sus acciones hacia los jornaleros oaxaqueños que emigran al norte y occidente del país, así como a otras regiones de Oaxaca. Le tocó auxiliar a migrantes centroamericanos que a su paso por territorio oaxaqueño muchas veces son violentados. Este otro tipo de emigración, decía, poco se toma en cuenta.
Sencillo y respetuoso en el trato, muchas veces tuvo que apartar su silla en las audiencias públicas para impedir que funcionarios de la Secretaría de Gobierno lo dejaran parado. O defenderse de intrigas palaciegas de quienes no toleraban que indígenas ocuparan espacios de poder.
Migrante muy joven, cuando dejó San Miguel Cuevas, Juxtlahuaca, para laborar en los campos agrícolas del Valle de San Joaquín, en los años 80 Rufino fundó y trabajó en la Organización del Pueblo Explotado y Oprimido, en la Asistencia Legal Rural de California y el Centro Binacional para el Desarrollo Indígena Oaxaqueño. Se le recuerda por su programa de televisión El Despertar Indígena, la Guelaguetza Primaveral, en honor a Benito Juárez y promover la certificación de intérpretes a nivel federal, entre muchas otras iniciativas, incluso culturales.

Recibió premios al Liderazgo 2008 por la Fundación California Wellnes, al Liderazgo por un Mundo Cambiante de la Fundación Ford; el del Instituto de Abogacía y la Escuela de Posgrado en Servicio Público Robert F. Wagner de la Universidad de Nueva York; Premio Héroe Local del Año, por la Televisión Pública del Valle y la Union Bank of California. Legisladores de California felicitaron su labor, así como del Congreso Federal de USA. En 2001, el gobierno de Vicente Fox lo incluyó en el Consejo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, distinción que declinó después al comprobar la falsedad del guanajuatense. Impulsó también el programa Tres por Uno y con otros líderes la integración de la Federación de Comunidades, la FOCOICA.

Parte de esta actividad la conocí trabajando en el periódico binacional El Oaxaqueño, donde él era fuente de información y colaborador editorial. Se le recuerda participando en jornadas de protesta contra las injusticias cometidas por patrones gringos en Selma, en Fresno y en todo California. Él mismo recordaba que luchando contra caciques de su pueblo, sufrió persecución, cárcel y tortura hasta que conoció a unos padres maristas y decidió emigrar.
En agosto del 2016, en descuerdo con la intervención policiaca en Nochixtlán, Domínguez renunció al cargo, y lamentó que se usara la violencia en contra del pueblo. Enfermo, todavía realizó activismo a favor de la demócrata Hillary Clinton, pues advertía de los peligros que se esperaban con Donald Trump.
Descendiente de los Ñuu Savi, a este eterno migrante quizás le quede como epitafio un poema del escritor mixteco Kalu Tatyisavi: “Cuando descanse de una buena vez, quiero comenzar otro juego de pelota bajo la luna./Debajo de la tierra, al pie de la montaña sagrada llevaré tatuados – con mi cuerpo- los veinte signos del calendario y también los dibujos que no pude terminar./En este siglo-ciclo ya no podré derretir el hielo pero el sol me llevará una gota de lluvia y pensaré que estoy regresando”. Su esposa Oralia Maceda, fundadora del Proyecto de Salud para la Mujer Emigrante, sus hijos, demás familiares, paisanos y compañeros del FIOB, deben estar muy orgullosos de quien se asumía como un simple “trabajador de la comunidad”. Descanse en paz.
@ernestoreyes14

 

*Publicado en "Noticias, Voz e Imagen de Oaxaca"

 

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