Incertidumbre en el INAH

Ernesto Reyes


Esta semana, en el marco del 80 aniversario del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), trabajadores contratados como eventuales por medio del llamado capítulo 3000 (una modalidad de pago por servicios prestados, sistema acostumbrado por administraciones anteriores) demandaron de dicha institución y de la Secretaría de Cultura federal, satisfacción a sus demandas.


Ya llevan varios días movilizados, particularmente en la Ciudad de México. Muchos de ellos son especialistas agrupados en la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), quienes acudieron a Palacio Nacional a solicitar audiencia con los titulares de ambas dependencias. Asimismo, a ver si los escuchaba el mismísimo presidente de la República.


Me cuentan que aunque los recibieron funcionarios de la oficina de Atención Ciudadana de AMLO, responsables administrativos y de finanzas de la Secretaría de Cultura, particularmente el ratificado director general del INAH, Diego Prieto Hernández y su jefe administrativo, Pedro Velásquez Beltrán, hay pocas respuestas sólidas.


Demandan pago inmediato de salarios vencidos; respeto a las prestaciones existentes y que se otorguen a quienes han sido contratados por el INAH y no han tenido pleno goce de ellas. Asimismo, exigen la regularización definitiva de los trabajadores que laboran por contrato en el INAH; que el capítulo 3000 del gasto para la administración pública deje de ser una modalidad de contratación para las actividades sustantivas del Instituto, y que en las escuelas del INAH se transparenten y regularicen los llamados bancos de horas y asignaciones presupuestales de los profesores hora/semana/mes.


Se solicita también la reinstalación de 17 de sus compañeros despedidos a finales de enero, a raíz de las protestas en las que docentes, investigadores y alumnos del Instituto los han acompañado. Además, que no se consumen más recortes al techo presupuestal de la CNCPC como ha ocurrido en los últimos cuatro años, y que cese cualquier recorte de personal. El objeto de esta lucha es que se reconozca la importancia de los trabajadores como actores en la agenda de cultura del país, así como condiciones mínimas para posibilitar esta labor.


Cabe hacer notar que La CNCPC es la dependencia del INAH que norma y regula la conservación del patrimonio nacional. Por tanto, es la instancia con mayor experiencia, cobertura e impacto en el campo de la conservación, restauración, investigación aplicada y difusión del patrimonio arqueológico, histórico, paleontológico y artístico en México. Esta Coordinación Nacional, además, propicia la participación comunitaria para lograr una corresponsabilidad en la protección y preservación del patrimonio nacional.

Para cumplir con todas sus funciones, la CNCPC cuenta con 222 trabajadores en total, de los cuales 147 trabajadores, más del 60%, son eventuales o contratados por servicios. En su calidad de profesionales de diversas disciplinas, están integrados al Instituto bajo un régimen laboral sumamente inestable. Esta vulnerabilidad se ha evidenciado año con año en la entrega de contratos con duración variable, menor a los seis meses.

La CNCPC junto con la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos y los Centros INAH, son responsables de atender en varios ámbitos los más de 15000 bienes muebles y 2000 bienes inmuebles por destino dañados por los sismos del 7 y 19 de septiembre de 2017 y 16 febrero de 2018. Con ello, la carga de trabajo se ha multiplicado.

Esta situación de incertidumbre aparece justo cuando el gobierno de López Obrador ha anunciado una limpia de la burocracia nociva, es decir, de aquellos puestos de trabajo que no realizan una labor sustantiva en las instituciones. Dichas decisiones, argumentan, están siendo tomadas desde la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, cuando deberían ser evaluadas desde la Secretaría de Cultura. Además, los conceptos mediante los cuales son contratados (“asistente”, por ejemplo) no siempre corresponden a la tarea que realiza un biólogo, un bibliotecólogo, restauradores o pasantes con poca experiencia.


Frente a las movilizaciones, la respuesta reiterada del director general del INAH, es que “no hay dinero para contratar a más personas”. Pero parece que a todos, tanto al director, la titular de Cultura como la misma presidencia de la República, “se les olvidaron ya la carga de trabajo y los compromisos contraídos a partir de los sismos”.


La difusión de esta problemática empañó los festejos por la creación del INAH. Ahora siguen esperando respuesta y es entendible su temor de que en la cascada de despidos no se vaya a cometer una injusticia con ellos, manchando los propósitos de la Cuarta Transformación pues arrastran sueldos raquíticos, carecen de estabilidad laboral, de reconocimiento de antigüedad y están situados en el escalón más bajo de una noble institución cuya tarea, entre otras, es proteger y conservar nuestro patrimonio cultural.


@ernestoreyes14

 

*Publicado en Noticias, "Voz e Imagen de Oaxaca"

 

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