José Reveles: su trayectoria

Ernesto Reyes


Este viernes, en el alcázar del Castillo de Chapultepec de la ciudad de México, integrantes del Consejo Ciudadano debieron entregar el Premio Nacional de Periodismo 2017 a profesionales de medios de comunicación que son reconocidos por sus pares, miembros de la sociedad civil e instituciones de educación superior.

El Premio Nacional a la Trayectoria fue concedido a José Reveles Morado (Ciudad de México 1944), quien se ha destacado como acucioso investigador en temas de seguridad, derechos humanos, narcotráfico y desaparición de personas. Sus pesquisas, a la escuela de los grandes del periodismo mexicano, son antecedente de lo que hoy se presume como periodismo de investigación.

Aunque el máximo galardón no está acompañado de estipendio económico alguno, lo cual me parece una injusticia, cristaliza el enorme esfuerzo que periodistas de a pie como Reveles realizan fuera de los reflectores en que a veces integrantes de la llamada prensa “fifí” les gusta mostrarse.

Es un premio muy bien merecido, porque con más de setenta años, Pepe ha seguido compartiendo, a través de su columna, información delicada, pero veraz, sobre las zonas más oscuras del México que se resiste a desaparecer.

Hace poco visité a Reveles y me obsequió uno de sus más recientes libros: “Échale la culpa a la heroína. De Iguala a Chicago”, texto donde vislumbra otras líneas de investigación que omitió la mal llamada “verdad histórica“, acerca de la desaparición de los 43 normalistas.

Con 53 años ininterrumpidos de labor, Reveles se inició como reportero en el Centro Nacional de Comunicación Social, cuando esta institución, de orientación católica progresista, era conducida por don José Álvarez Icaza. Por ahí, muy cerca, andaba el periodista Alejandro Avilés quien fuera su maestro – como Miguel Ángel Granados Chapa, Vicente Leñero, Dolores Cordero, Javier Peñaloza y Francisco José Paoli Bolio- en la Escuela de Periodismo “Carlos Septién García”. En dichas aulas se graduó en el año de 1967, cuando ya ejercía el oficio de reportero.

A Reveles le tocó reportear sucesos del movimiento estudiantil del 68, y gracias al ambiente en que se formó, muy pronto fue adquiriendo conciencia de que el periodismo, si no enfoca su atención en la gente vulnerable, sirve de muy poco. Así que no lo verán sirviéndole al poder, aunque muchos de sus trabajos hayan corregido una injusticia o castigado a un jefe narco o funcionario violador de la ley. En las últimas décadas del siglo 20, Reveles era de los pocos periodistas comprometidos en la búsqueda de desaparecidos políticos como Jesús, hijo de doña Rosario Ibarra de Piedra.

Ha sido reportero de la revista Proceso, donde fue jefe de información. En 1976 salió expulsado del periódico Excélsior con el grupo de Julio Scherer. Su impecable trayectoria puede rastrearse en medios como La Prensa, Novedades, El Financiero, pero también en la W Radio, Contralínea, Capital México, Zócalo, la Revista Mexicana de la Comunicación y Variopinto.

También fundó y dirigió las revistas De Par en Par y Filo Rojo, medios que abrieron paso a información sobre seguridad interna, derechos humanos y corrupción. Es usual que comparta sus conocimientos en cursos y talleres de periodismo; que aparezca su nombre en el prólogo de un libro o se le escuche en una conferencia magistral. En el año 2001 le entregaron el Premio Nacional de Periodismo en la categoría de reportaje.

Consultado, con frecuencia, para hablar sobre los temas que domina una vez le pregunté que cuánto le pagaban por sus comentarios en la CNN y otros informativos. Me respondió que nada, que él lo hace con mucho gusto, porque su especialización está puesta al servicio de una sociedad demandante de información y análisis objetivo.

Dueño de una gran honestidad intelectual y generosidad, el anuncio del premio, hace ochos días, lo sorprendió en casa de Elías Chávez, disfrutando una paella, salpicada de buenos vinos, aunque ninguna bebida la cambia por un mezcal oaxaqueño.

¡Felicidades Pepe!, porque con tu ejemplo dignificas la labor de las “infanterías” y pones en alto el periodismo de compromiso social que no se corrompe.

Con esta noticia estarían brincando de gusto Beca, la madre de Pablo y tu hermana Acacia, la Cachis, a quien acompañabas con la guitarra. Ambas ya se nos adelantaron. Sin embargo, debieron estar contigo Mary Carmen, la hermana que te queda y otros miembros de tu familia. El día del anuncio, las felicitaciones las comenzó a recibir Edith, la madre de María José, la más joven. Pero José Francisco, el mayor, también debe estar muy orgulloso, como ahora lo estamos tus amigos, de que tu vida profesional no haya pasado en vano, pues tus revelaciones periodísticas también han contribuido a que este país poco a poco vaya cambiando.

@ernestoreyes14

 

*Publicado en Noticias, "Voz e Imagen de Oaxaca"

 

Otras columnas: